Los tratamientos médicos convencionales para la osteoporosis son fundamentalmente farmacológicos aunque insisten en la dieta y el ejercicio. Las plataformas vibratorias están demostrando, en este último aspecto, que los resultados conseguidos al ser utilizadas de forma frecuente son magníficos, tanto si se desea incrementar la masa ósea, como si se quiere prevenir esta enfermedad. En concreto el entrenamiento con estas máquinas, según algunos estudios americanos, provoca un aumento del uno y medio por ciento de la densidad ósea de la zona de la cadera, a la vez que incrementa la fuerza muscular.
Para comprender este proceso imaginemos cómo surge el problema. El cuerpo se va desarrollando a nivel óseo hasta llegar a un pico en el que alcanza su nivel máximo de madurez, sobre los 35 años. A partir de ese momento comienza el proceso de pérdida ósea en una proporción anual del 0’5 %. Esto se incrementa especialmente en la menopausia, ya que cuando los ovarios interrumpen la producción de estrógenos el proceso se acelera y, en muchos casos, provoca que la masa ósea baje del límite mínimo de resistencia ante los golpes, lo que produce fracturas. Los huesos se vuelven tan porosos que a veces un simple estornudo desemboca en una rotura, que suele tener lugar sobre todo en las muñecas, la cadera y/o las vértebras. No debemos pensar, sin embargo, que la falta de síntomas significa que el problema no existe, porque la mayor parte de las veces esta enfermedad no da la cara hasta que es demasiado tarde. Lo ideal, si tenemos alguna duda, es hacernos una densitometría.
Los médicos son de la opinión de que para crear nuevo tejido óseo el ejercicio aeróbico es fundamental, pero está claro que esto puede generar un problema colateral, pues es probable que se produzcan más fracturas en las personas que no tienen bien mineralizados los huesos. Por ese motivo recomiendan caminar al menos una hora diaria. Con las plataformas vibratorias este problema se soluciona ya que las vibraciones incrementan la cantidad y calidad del hueso trabecular, como se ha comprobado en investigaciones con animales. (Rubin et al.) Al repetir los ejercicios que tiran y contraen los músculos que van ligados a los huesos, en periodos cortos de tiempo, éstos se ven estimulados. Lo ideal es producir impactos significativos, y se ha visto que en cada zona del cuerpo éstos deben ser distintos. Por ejemplo con 2 G es suficiente para el pie, pero en las lumbares deben ser superiores a 5’5 G. Todo esto lo toman en consideración los programas preestablecidos de las plataformas vibratorias. Pueden trabajar a distintas frecuencias y, por tanto, cubrir diferentes impactos o aceleraciones.
Existen plataformas vibratorias, como la Vibralaster, que tienen un acelerómetro para controlar las aceleraciones a las que que es sometido el usuario en las distintas sesiones y ver la evolución a lo largo del tiempo. Este aparato se comercializa con o sin columna, y su precio en el primer caso es de 4.500 euros y en el segundo de 4.000 euros. Puede comprarse por Internet en biolaster.com. Otra plataforma interesante es la Turbosonic Ovation, que está pensada para uso doméstico y admite un peso de usuario de 120 Kg. Tiene doce programas y puede adquirirse en turbosoniciberica.com por 6.554 euros, en color negro o plata. Si deseas mirar más modelos te recomiendo que entres en la página de adieta.com, donde encontrarás una comparativa muy interesante entre una gran cantidad de modelos.
El tiempo de ejercicio que debes dedicar a la semana es de unas tres sesiones de un máximo de 20 minutos. Verás que los efectos serán aún mayores de lo que imaginas. Conseguirás mejorar tu postura corporal, la resistencia, la circulación y el estado general de bienestar. Se incrementará la producción de hormonas y tu piel se volverá más firme y radiante. Pero, lo que es más importante, con la utilización de la plataforma vibratoria disminuirá el riesgo de padecer osteoporosis o, si ya la tienes, las roturas de huesos serán mucho menos probables.